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09 mayo, 2013

ACTUALIDAD DE ORTEGA Y GASSET. TRG




-Hoy día el aprendizaje está en función de la vida, aprendemos para la vida; pero también es
cierto que la vida humana, que no es una simple vida orgánica, está “determinada” por el
aprendizaje. Necesitamos aprender continuamente, porque la vida nos plantea nuevos
problemas a los que tenemos que dar respuesta. De hecho, gran parte de los avances científicos
o tecnológicos se producen al intentar resolver problemas concretos, dificultades técnicas o
alguna necesidad social o psicológica, a las que hay que dar respuesta.
-Recientemente ha surgido un conjunto de prácticas filosóficas, que tratan de usar la razón en el
sentido orteguiano de orientación a la vida, de respuesta a los problemas que plantea la vida. Se
las designa con el nombre de “filosofía práctica” o “asesoramiento filosófico”. No se trata de una
filosofía académica sino mundana, o mejor dicho, saca la filosofía académica del reducido
ámbito gremial y lo abre al resto de las personas, ante las que se presenta como una ayuda
racional, a “su” razón. En esta línea están los llamados “consultorios filosóficos” o libros de
autoayuda como Más Platón y menos Prozac de Lou Marinoff. 8
-Respecto a la doctrina del punto de vista, es importante señalar una importante consecuencia
de orden práctico, la tolerancia tanto individual como social. Muestra su fecundidad cuando la
aplicamos a las sociedades actuales multiculturales. Tanto la población indígena como la
inmigrante tienen que ser fieles a su circunstancia histórica, lo que implica que la primera adapte
sus costumbres con el fin de favorecer la convivencia con esa nueva población y que la segunda
abandone sus pretensiones de aplicar en el nuevo país que le recibe las mismas pautas
culturales que en su país de origen.
-En el siglo XX, ya desde sus inicios, se han producido una serie de cambios de todo tipo y de
forma acelerada (sociales, urbanísticos, trabajo, familia, etc. Todos estos cambios influyen no
solo en nuestro mundo, sino también en nuestro horizonte. Si el horizonte cambia, cambia el
sentido que las cosas tienen en el mundo.
Un fenómeno donde se ve con claridad la importancia del horizonte es el cambio generacional.
Aquí Ortega fue pionero por la importancia que le concedió al concepto de generación. En la
actualidad las diferencias generacionales están a la vista y son con frecuencia fuente de
conflicto. Una generación no entiende a la otra porque sus expectativas, su horizonte, son
distintos; y como consecuencia, el valor que da a las cosas, su mundo, también es distinto.
El horizonte interviene en el proyecto de vida. Si queremos dominar la situación en vez de ser
dominados por ella e ir a remolque, necesitamos fabricarnos un proyecto de vida, plantearnos
qué queremos hacer y qué queremos ser, y que nuestras decisiones se orienten por ese
proyecto. Para establecerlo necesito establecer un horizonte, determinar mis expectativas
vitales, que son las que van a dar sentido a mi mundo, a las cosas que hago y a las personas
con las que me relaciono

RELACIÓN DEL TEMA O EL AUTOR CON OTRA POSICIÓN FILOSÓFICA ORTEGA Y GASSET. TRG


Vamos a comparar a Ortega con Descartes, ya que, como racionalista que es, Ortega alude a él
en numerosas ocasiones y, concretamente, en El tema de nuestro tiempo. Salvo en el
convencimiento y deseo de alcanzar la verdad, que en eso sí coincide con nuestro autor, en el
resto no coinciden.
Para Descartes la razón y la vida son radicalmente diferentes y da prioridad absoluta a la razón
frente a la vida. El conocimiento que proporciona la razón es verdadero, cierto, claro y distinto,
mientras que el conocimiento de los sentidos es oscuro y confuso, y por tanto poco fiable,
engañoso. Solo la razón, de carácter matemático, nos permite conocer la realidad tal cual es,
nos proporciona certeza. Razón y vida son dos cosas separadas y opuestas. Siempre dará
prioridad a la razón frente a la vida; incluso la primera evidencia cartesiana es la sustancia
pensante.
Naturalmente la razón cartesiana que nos proporciona conocimiento no es una razón concreta,
vital, inserta en las circunstancias particulares del individuo, como la de Ortega, sino una razón
universal y abstracta que produce una verdad universal y absoluta, válida para siempre. La
verdad, para Ortega, no es algo independiente del hombre.
Nada más lejos del pensamiento de Ortega que considerar que existe una verdad absoluta,
utópica, ahistórica, es decir, en ningún lugar y fuera del tiempo, de la historia.
El sujeto del racionalismo es un yo puro, ultravital y extrahistórico que además debe ser un
medio transparente, que no deforme la realidad cuando la conozca. Este sujeto es una ficción,
una utopía para Ortega.
El sujeto del conocimiento de Ortega es el yo circunstancial, anclado a la vida, que proporciona
su propio punto de vista, insustituible para construir la omnímoda verdad.


PENSAMIENTO DE ORTEGA Y GASSET. TRG


PRINCIPALES LÍNEAS DEL PENSAMIENTO DE ORTEGA Y GASSET
1. CONCEPCIÓN DE LA FILOSOFÍA: 
Concepto de Filosofía:
Las ideas fundamentales acerca de la filosofía que tiene Ortega son las siguientes:
- La filosofía es un saber autónomo cuyo objeto de investigación es la vida. La
filosofía no puede adoptar tesis de ninguna otra ciencia y debe, además, poner en
suspenso todas las creencias que tenemos y, a partir de ahí, reflexionar tomando
como punto de partida mi vida como realidad radical.
- Mientras que las ciencias (biología, física, química...) se interesan cada una de
ellas por una parte de la realidad, la filosofía, sin embargo, tiene vocación de
universalidad, se interesa por todo cuanto hay.
- La filosofía es un tipo de conocimiento basado en el uso de conceptos
precisos, en el ejercicio de la razón y de las reglas de la argumentación y ajeno a la
preocupación por el domino técnico del mundo. Sin embargo, no por ello hay que
creer en la “inutilidad” de la filosofía, antes al contrario, Ortega presenta dos razones
que convierten a la filosofía en un saber imprescindible:
- Por un lado responde al afán del ser humano por el conocimiento y a la
necesidad de ir más allá de una explicación simplista del mundo.
- Por otro lado el hombre se encuentra en una situación de radical
desorientación y necesita de la filosofía para saber qué hacer y cómo vivir, cómo
relacionarse con él mismo y con los demás. La filosofía tiene, por tanto, lo que
podríamos llamar “utilidad existencial”. Es necesaria para resolver, desde la razón,
problemas fundamentales que la ciencia no puede resolver como: ¿qué soy? ¿por qué
estoy aquí? ¿qué quiero hacer con mi vida?
Posición filosófica de Ortega:
Ortega elabora su filosofía como una crítica al realismo y al idealismo que son las
dos tradiciones filosóficas más importantes de la modernidad. Ortega considera que
ninguna de estas dos posiciones es correcta, que es preciso encontrar una solución a la
disputa entre ambas.
El realismo ha sido la interpretación dominante hasta la filosofía moderna. Su tesis
principal es que la realidad, el Universo en su conjunto, es independiente del sujeto que
conoce, que no la construye sino que sólo la refleja de forma pasiva. Ésta es la
concepción de la gente corriente y la disposición espontánea de nuestra mente.
Por su parte, el idealismo defiende todo lo contrario: la realidad, el Universo en su
conjunto, es una construcción del sujeto, y no es independiente de la mente que conoce.
Esta concepción aparece con el descubrimiento de la subjetividad por Descartes en el
siglo XVII.
Ortega critica tanto el realismo ingenuo como el idealismo radical; se trata más bien
de mantener una posición de equilibrio entre ambas. Su propuesta sostiene que la
realidad no es una mera construcción del sujeto (idealismo) ni la realidad es algo
completamente independiente del sujeto (realismo), sino que ambos se necesitan
mutuamente: el mundo y la subjetividad están radicalmente unidos en el ámbito de la
vida que es el objeto de investigación de la filosofía. Este es uno de los sentidos de la
célebre frase orteguiana: “yo soy yo y mi circunstancia”, la cual viene a significar que el
mundo no es algo independiente de mi, sino que existe en su relación conmigo, con mis
intereses, experiencias y pensamientos, con mi yo o mi subjetividad (idealismo); pero el
yo no puede darse sin las circunstancias, es lo que es en el ámbito de lo concreto y
depende de las circunstancias concretas para su realización (realismo).
El Concepto de vida como realidad radical:
Como hemos visto la vida es la primera verdad sobre la que debe reflexionar la
filosofía, es el primer problema filosófico porque es la realidad en la que se hacen
presentes todas las demás realidades.
Ortega se niega a identificar la vida con entidades definidas por la tradición: la vida
no es el cuerpo, pero tampoco el alma ni la mente; todas estas realidades son posteriores
al vivir, son construcciones más o menos fundadas que desde la propia vida nos
hacemos para entenderla. Pero la vida tampoco es una categoría abstracta, antes bien, es
el término más concreto de todos pues se refiere a la vida de cada cual, al vivir concreto;
es el conjunto de vivencias y el ámbito en el que se hace presente todo, el mundo o
circunstancia y el yo o subjetividad.
La vida tiene ciertos rasgos característicos que llamamos categorías de la vida y que
son las siguientes:
a) La vida como consciencia: Vivir es un saberse viviendo. Los objetos físicos no
tienen conciencia de sí mismos, nosotros sí. Es un conocimiento espontáneo y
prerreflexivo, es como una presencia inmediata de nosotros ante nosotros mismos. Y en
este darse cuenta de nosotros mismos, nos damos cuenta también del no-yo, de las
personas y cosas que nos rodean, del mundo circundante. Nos damos cuenta de nuestro
mundo, de nuestra intervención en el mundo, y de nosotros mismos interviniendo.
b) Vivir es encontrarse en una circunstancia. La circunstancia es un elemento
fundamental de la vida, junto con el yo forma los dos ingredientes inseparables de la
vida. Vivir es siempre ocuparse con las cosas del mundo, es convivir con una
circunstancia. El mundo o circunstancia al que se refiere Ortega es “todo aquello que nos
afecta”: el mundo físico de la ciencia, el mundo de la cultura, la realidad histórica y social,
los valores, la religión, la intuición, el cuerpo y la propia mente. Vivir en una circunstancia
significa también, desde el punto de vista del conocimiento, vivir en una perspectiva ya que
lo que pensamos y queremos está determinado por el punto de vista que corresponde a
nuestra época y a nuestro entorno vital, a nuestra circunstancia.
c) La vida es fatalidad y libertad. Dado que la vida es siempre un darse en una
circunstancia que no podemos elegir, no es posible la defensa absoluta de la libertad. La
época, la sociedad, nuestro cuerpo, los rasgos básicos de nuestra personalidad,
determinan nuestro yo. Pero para Ortega existe la libertad ya que a partir de nuestra
circunstancia podemos y debemos actuar y modelar nuestro futuro: nuestra vida no está
prefijada totalmente pues la circunstancia nos permite un cierto margen de posibilidades
y, en la misma medida, nos exige decidir. Por esta razón, la vida se presenta siempre
como un problema, problema que nadie excepto nosotros puede resolver. Nos toca elegir
y participar; tenemos proyectos, y el proyecto, lo que debemos elegir, ha de ser fiel a lo
más profundo de nuestro ser; de este modo, la vida es libertad, y debe ser
responsabilidad ante nosotros mismos.
d) La vida es futurición. Nuestra vida es siempre atender al futuro, apostar por un
proyecto y actuar para realizarlo; la primacía que tiene el futuro en la vida humana es tal
que incluso nuestro presente está condicionado por nuestro futuro, pues hacemos lo que
hacemos para ser lo que queremos ser. 
2. TEORÍA DEL CONOCIMIENTO: 
El perspectivismo  
Ortega sostiene que en la tradición filosófica se han dado dos interpretaciones
opuestas sobre el conocimiento: el objetivismo y el subjetivismo. Su posición ante el
conocimiento, el perspectivismo, le permite superar ambas posiciones.
El objetivismo defiende que la realidad existe en sí misma y es posible su
conocimiento. El objetivismo lleva al dogmatismo al afirmar que la verdad sólo puede
ser una y la misma, con independencia de las peculiaridades, cultura y época a la que
pertenezca el individuo que conoce.
Frente a esta doctrina tenemos el subjetivismo: es imposible el conocimiento
objetivo puesto que los rasgos del sujeto cognoscente, sus peculiaridades, influyen y
deforman el conocimiento. El subjetivismo lleva al relativismo y al escepticismo, niega
la posibilidad de que el ser humano conozca con verdad la realidad.
Ortega afirma que ambas posiciones son incorrectas. El objetivismo es una teoría
incorrecta ya que todo conocimiento se alcanza desde la circunstancia en la que se
inscribe el sujeto que conoce; sólo es posible el conocimiento desde la perspectiva del
sujeto, el lugar que cada uno ocupa en el Universo, la sociedad, la historia…etc. Pero
ello no le lleva al subjetivismo. Esta doctrina también es falsa porque en el fondo aún
sigue creyendo en la realidad una e inmutable, sólo que inalcanzable. La realidad es, sin
embargo, ella misma, perspectivística, multiforme, no existe una realidad en sí misma,
existen tantas como perspectivas; y cada una de ellas permite una verdad: la verdad es
aquella descripción del mundo que sea fiel a la perspectiva. La única perspectiva falsa
es la que quiere presentarse como única, objetiva, la que se declara no fundada en punto
de vista alguno. Todo conocimiento está anclado en un punto de vista, puesto que, en
función de su constitución orgánica y psicológica y de su pertenencia a un momento
histórico y cultural, todo sujeto está situado en una perspectiva, en un lugar vital
concreto.
Ortega defiende el perspectivismo alegando que de la totalidad de cosas que
componen el mundo muchas no las captamos por no disponer de órganos adecuados
para captarlas. En la percepción visual y la auditiva, por ejemplo, se ve con claridad las
limitaciones y el carácter selectivo de nuestros sentidos, pero lo mismo ocurre con las
verdades: en cada individuo su psiquismo, y en cada pueblo, su época, actúa como un
“órgano receptor” que faculta en cada caso la comprensión de ciertas verdades e impide
la recepción de otras. Por ello no es posible poseer una verdad absoluta y excluir de ésta
a otras épocas y otros pueblos. Cada perspectiva capta una parte de la realidad, de ahí la
importancia de todo hombre y toda cultura, todos ellos son insustituibles pues cada uno
tiene como tarea mostrar, hacer patente el mundo que se le ofrece. (Ortega ilustra con
frecuencia su tesis refiriéndose a la perspectiva espacial: el mismo paisaje es distinto
visto desde dos puntos de vista; la posición del espectador hace que el paisaje se
organice de distinto modo y que haya objetos que desde una se aprecien y desde otra no.
Carecería de sentido que uno de los espectadores declarase falso el paisaje visto por el
otro pues tan real es uno como el otro).
La nueva idea de Razón propuesta por Ortega: Razón vital y Razón histórica.
Ortega llamó Racio-vitalismo a su sistema filosófico porque su filosofía tiene como
tema explícito la reflexión sobre la vida y sus categorías fundamentales a través de la
razón. Con este título quiso separarse Ortega del vitalismo irracionalista de Nietzsche.
Ortega considera que carece de sentido rechazar la racionalidad pues es una dimensión
básica e irrenunciable de la vida humana. La necesidad de buscar la verdad mediante el
ejercicio de la razón forma parte de las inclinaciones más profundas del ser humano;
además, con la razón construimos descripciones de la realidad, sistemas de creencias y
esquemas mentales que nos permiten orientarnos en la existencia. Pero esa razón con la
que pretendemos captar la realidad y orientarnos en ella debe ser la razón vital y la
razón histórica.
La razón vital, a diferencia de la razón pura del racionalismo, es capaz de recoger
las peculiaridades de la vida: la perspectiva, la individualidad y la historia.
La razón vital conduce invariablemente a la razón histórica, puesto que la vida es
esencialmente cambio e historia. La razón histórica tiene como objetivo permitirnos
comprender la vida humana a partir de su historia; con ella podemos superar las graves
limitaciones de la razón físico-matemática; ésta ha tenido un éxito relativo pues con ella
hemos conseguido un gran desarrollo científico-tecnológico pero no moral y existencial.
Ello se debe a que la razón físico-matemática es adecuada para explicar las cosas, pero
no la realidad humana, pues el hombre no es una cosa más del mundo, ni tiene una
naturaleza fija ni es un ser estático, sino que tiene temporalidad e historia.
Por ello Ortega describe dos formas de explicar la realidad. Explicamos una cosa
cuando descubrimos las leyes matemáticas a las que se somete; esta forma de
comprensión es legítima cuando se aplica a los hechos y a las cosas, pero no cuando
intentamos dar cuenta de los asuntos humanos. Entendemos algo cuando captamos su
sentido y es esta la forma de comprensión adecuada para dar cuenta del mundo
humano: el mundo humano no consta de hechos sino de sentidos. El sentido de una
acción o asunto humano se hace inteligible cuando lo relacionamos con las creencias,
valoraciones, sentimientos y proyectos del individuo, grupo o comunidad en el que
aparece dicha acción o asunto; la razón histórica es precisamente el instrumento que
debemos utilizar para comprender los sentidos de la existencia humana. Esta razón debe
utilizar recursos interpretativos propios del historicismo como el análisis de la biografía,
la teoría de las generaciones y la comprensión de las distintas épocas que constituyen
nuestro pasado y determinan nuestro presente.
Entre esos recursos es particularmente importante para el análisis histórico el método
de las generaciones. Ortega señala que los cambios históricos no son continuos, hay
una cierta estabilidad estructurada en periodos. A estos periodos de cierta constancia
vital se les llama generaciones. Las relaciones entre una generación y la anterior pueden
ser, a su vez, de homogeneidad, es decir, ambas se mueven por los mismos intereses y
entonces estamos en lo que se llama una época acumulativa (se acumula lo desarrollado
en ambas generaciones); o de heterogeneidad, es decir, ambas se mueven por intereses
divergentes y entonces estamos ante lo que Ortega llama una época revolucionaria (la
generación posterior rechaza lo que hizo la anterior e intenta desarrollarse sobre
principios nuevos). Este proceso continúa ininterrumpidamente (no hay un momento
final).
Por último indicar que Ortega distingue además al desarrollar su filosofía de la
historia la existencia de dos tipos humanos diferenciados: la masa y la minoría
(minorías de vanguardia). La masa tiende a conservar esquemas fijos y a vivir en el
presente. La minoría a romper moldes, a vivir mirando al futuro. Por ello vive
condenada con frecuencia a no ser entendida por la masa.

Contexto histórico, cultural y filosófico de ortega y gasset. TRG


José Ortega y Gasset es (1883-1955), sin duda, el pensador español más importante
del siglo XX. Nació en Madrid en 1883, en el seno de una familia de la burguesía liberal
e ilustrada. Se educó en un ambiente culto y familiarizado con el mundo de la prensa y
la política. Estudió con los jesuitas y en las Universidades de Deusto y Madrid.
Respecto al contexto histórico y social debemos decir que en 1898 tuvo lugar la
pérdida de las últimas colonias españolas (especialmente Filipinas y Cuba) y este hecho
tuvo enormes resonancias tanto a nivel social como en el ámbito intelectual español. A
partir de ese momento y durante toda la primera mitad del siglo XX, "el problema de
España" se convierte en el centro de la preocupación de los intelectuales y escritores
españoles. Ortega meditará frecuentemente sobre el lúgubre destino de España, tratando
de detectar sus causas y buscando remedio a sus males, reconociendo el atraso de
España respecto a Europa y la necesidad de que se regenerase recuperando el terreno
perdido en los últimos siglos. Esto suponía la inclusión de España en la vida
democrática, liberal, científica y cultural de los grandes países europeos del momento.
Al defender esta posición Ortega adoptaba una posición decididamente europeísta.
En 1905 se trasladó a Alemania para perfeccionar sus estudios y allí recibió una
sólida formación neokantiana, aunque no se identificó con esta escuela. De regreso a
España fue catedrático de Metafísica de la Universidad de Madrid. Desde la Junta para
la Ampliación de Estudios propició la salida al extranjero de muchos estudiantes, sobre
todo a estudiar filosofía alemana, favoreciendo así el surgimiento de uno de los
movimientos más fecundos de la educación española: la Institución Libre de Enseñanza.
Al estallar la Guerra Civil se exilió en Francia, Holanda, Argentina y Portugal. En
1945 regresó a España, donde murió diez años después.
En el aspecto cultural podemos destacar los siguientes movimientos:
La Generación del 98: Conjunto de escritores y pensadores preocupados por el
problema de España, la identidad nacional, la toma de conciencia del retraso frente a
Europa (Unamuno, Machado, Baroja...).  Historia de la Filosofía 2º Bachillerato

El Regeneracionismo: movimiento intelectual que reflexiona sobre las causas de la
decadencia de España como nación buscando soluciones a sus problemas (caciquismo,
oligarquía, corrupción en la Administración, analfabetismo…)
La Institución Libre de Enseñanza: Fundada por Francisco Giner de los Ríos,
institución de carácter laico y que introdujo métodos pedagógicos avanzados basados en
el individualismo, la libertad de pensamiento, el interés por la ciencia y el desarrollo del
espíritu crítico.
La Generación del 14: Formada por un grupo de intelectuales caracterizados por el
afán de apertura a las corrientes europeas, el deseo de modernizar España y cuyo
principal representante fue el propio Ortega.
La Generación del 27: Poetas y artistas, identificados en mayor o menor grado con la
República (Lorca, Alberti, Cernuda…).
El marco filosófico en el que se desarrolla el pensamiento de Ortega viene marcado
por las filosofías Vitalista e Historicista que pretenden revalorizar aspectos que la
filosofía positivista había desvalorizado, como son: la vida y la historia, el espíritu, la
libertad, los valores y el arte. Para los Historicistas el ser humano y sus realizaciones
sólo pueden entenderse desde una perspectiva histórica. A Ortega y Gasset podemos
incluirlo dentro del grupo de los Vitalistas, como también podemos incluir en él a
Nietzsche, pese a las diferencias que existen entre ellos en el significado que dan al
término "vida".
Otras corrientes de filosofía importantes en la época son la fenomenología y el
existencialismo.

20 abril, 2013

Contexto filosófico de Nietzsche. TRG


El pensamiento de Friedrich Nietzsche refleja la crisis de la filosofía de finales del siglo XIX, crisis de la que nosotros somos en buena medida herederos. Por un lado desde Arthur Schopenhauer la razón como medio de alcanzar el conocimiento e incluso el valor del conocimiento en sí sufría durísimas críticas por parte de los filósofos vitalistas; por otro, la misma filosofía se veía atacada por el positivismo cientificista que consideraba a esta disciplina como un modo de conocimiento vetusto, inútil y que debía ser reemplazado por la ciencia. Recogiendo ambas tradiciones críticas con la filosofía y las visiones heredadas Nietzsche elabora un pensamiento radicalmente innovador y que se pretende antagónico a todo pensar tradicional.
    DE KANT A SCHOPENHAUER:
    Immanuel Kant (1724-1804) estableció que conocemos fenómenos pero no hechos en sí. Es decir, que nuestra mente capta la realidad exterior a ella de una manera que no sabemos si se corresponde a lo que existe fuera de ella. El mundo tal y como aparece en nuestra mente es un fenómeno causado por algo externo a la propia mente; este algo es la cosa en sí o noúmeno. En el momento que el hombre capta el noúmeno ya lo capta como fenómeno así que el mundo en sí en algo absolutamente inaccesible al sujeto. Esta constatación kantiana de la imposibilidad de conocer el mundo en sí mismo abre para muchos las puertas al escepticismo que luego se desarrollaría en autores como Nietzsche.
    Arthur Schopenhauer (1788-1860) igual que Kant consideraba que existen dos mundos: el que conocemos por nuestra mente y el que es en sí. El que conocemos por nuestra mente es una representación del mundo en sí, una mera construcción de nuestra mente que nos permite adaptarnos al entorno; integrando el pensamiento oriental en su filosofía llega a decir que esta “representación” es una mera ilusión que nos oculta el mundo en sí... un simple engaño.
    Al contrario que Kant, Schopenhauer cree que es posible conocer al mundo en sí. Nosotros mismos como seres que conocemos tenemos una doble perspectiva: conocemos el mundo externo (representación) y nos conocemos a nosotros mismos (mundo en sí). El hombre al pertenecer al mundo es tanto representación como cosa en sí y por lo tanto al dirigir la mirada a nuestro interior podemos descubrir la esencia del mundo reflejada en nosotros.
    Mi cuerpo es un objeto del mundo (fenómeno) pero al autoconocerme percibo que lo que fundamenta mis actos y mi persona es la voluntad. El querer, el apetecer, el buscar la satisfacción son los modos como mi corporalidad se comunica con mi mente. El mundo en sí se objetiva en mi cuerpo como deseo. Los deseos son múltiples y además imposibles de satisfacer: hambre, sed, dolor, frío, deseo sexual, etc. así que podemos concluir que el mundo en sí es voluntad.
    De hecho en el mundo natural vemos la voluntad por todas partes: los animales se devoran entre sí, copulan, crían e indefectiblemente mueren. La naturaleza es un enorme y cruel campo de batalla en donde desde el microbio hasta el ser humano están en perpetua batalla por la vida; son meros títeres de la voluntad. La muerte es el fin de todo ser vivo pero la muerte no afecta a la voluntad que es insaciable e infinita: por cada ser muerto millones de seres crecen de sus despojos. Los seres vivos son meras sombras de las llamas de la voluntad.
    El mundo es sufrimiento ya que por un lado el fin de la voluntad de vivir es vivir para siempre y eso es imposible; y por otro, la voluntad se manifiesta en forma de deseos que o bien son insatisfechos, y generan sufrimiento, o bien son satisfechos y generan nuevos deseos. Por lo tanto, el hombre sabio se aparta del deseo en lo posible y evita ser arrastrado por la voluntad al camino del sufrimiento; el filósofo debe, también, captar el carácter meramente ilusorio de sus construcciones mentales (representación) que le intentan ocultar la horrible realidad del mundo y arrastrarlo al deseo.
    En este mundo ilusorio y cruel solo cabe la compasión como modo de relacionarse éticamente con los otros. Las otras personas son, como yo, apariciones de la voluntad, espejismos efímeros seducidos por el deseo. El otro es en esencia yo y su sufrimiento es el mismo que el mío. Reconocer la comunión de todos los seres y por extensión de todos los hombres a través de la compasión es el camino del hombre sabio frente al ciego e ignorante egoísmo individualista que ve en el otro a un completo extraño.
    Nietzsche tomará del pensamiento de Schopenhauer la idea de que el mundo es voluntad de vida, voluntad insaciable, loca e infinita; sin embargo, aún asumiendo el carácter de “lucha perdida” que tiene la vida valorará este deseo de vivir como noble y deseable en sí mismo y criticará la negación del deseo que hace su maestro. La compasión hacia el débil será para Nietzsche una muestra más de la falta de voluntad de vivir de la filosofía de Schopenhauer.
    EL DARWINISMO SOCIAL:
    Charles Darwin (1809-1882) había establecido que en la evolución de las especies la supervivencia del más apto jugaba un papel determinante: los animales mejor adaptados al medio sobrevivían mientras que los peor adaptados perecían. De esta manera las especies mejoraba y se adaptaban a los cambios del medio. El darwinismo social fue un movimiento filosófico que fascinado por estas ideas de Darwin trasladó estos conocimientos al estudio de la sociedad humana.
    Herbert Spencer (1820-1903) creía que el universo evolucionaba desde el caos indiferenciado hasta el orden diferenciado. En las sociedades humanas esto es así también ya que hemos evolucionado desde hordas primitivas en donde la individualidad no existía hasta la actual sociedad liberal-capitalista en donde existe orden social y una clara diferenciación entre individuos. El capitalismo es un sistema en el que gracias a la lucha y colaboración entre individuos se crea la riqueza y el bienestar social aunque como consecuencia colateral y natural algunos elementos débiles queden fuera del sistema. Bajo las premisas del concepto darwinista de “la supervivencia del más apto” Spencer consideraba que la sociedad no debía de ayudar a estos individuos o pueblos débiles ya que solo se conseguiría prolongar la agonía de los menos aptos o alterar el orden natural de las cosas.
    Nietzsche incluyó en su sistema la certeza darwinista de la dureza de la lucha por la vida y la idea de que solo los más aptos en esta lucha sobreviven; no obstante el filósofo alemán estaba lejos de creer que el capitalismo mercantilista fuera en donde pudiera nacer y crecer su pregonado “superhombre”.

10 marzo, 2013

Contexto Histórico, cultural y filosófico de DESCARTES. TRG


René Descartes vivió en una etapa de crisis tras las grandes esperanzas del Renacimiento. El 
siglo XVII estuvo marcado por la búsqueda de soluciones a los problemas, y el estado de ánimo 
encontró su expresión en el Barroco, con una visión pesimista donde todo es movimiento y fugacidad. 
Ahora, el tiempo es una obsesión, todo es apariencia y la esencia de las cosas permanece oculta. 
La economía sigue siendo agrícola, pero el hambre, las revueltas sociales y la guerra civil son una 
amenaza permanente, y la población disminuye alarmantemente, con una esperanza de vida entre 25 y 
30 años. La sociedad se mantiene estamental y se agudizan los antagonismos sociales. La 
inestabilidad económica acrecienta la importancia de financieros, de la policía y de la justicia, así como 
provoca la ascensión de mercaderes y fabricantes. 
Aunque los europeos creen en Dios, la certidumbre intelectual de su Fe se ha desvanecido y el 
clero ha perdido mucho poder. La crisis religiosa supone la ruptura de la unidad de Europa. 
Los intelectuales se enfrentan a una grave crisis, las universidades decaen y con ellas el ejercicio 
de la vida intelectual. La nueva ciencia provoca la caída aristotélica del mundo, y la cultura se 
nacionaliza. La teología no puede unificar sus criterios, y la Biblia deja de ser un libro de ciencias. 
Dos hechos capitales influyeron en la concepción del mundo y en la valoración de las actividades 
humanas: el primero fue la invención de la imprenta, que ofreció conocimiento, ya fuera del contexto 
religioso, a los laicos, y que supuso el comienzo de las publicaciones en lenguas vernáculas. 
Por otro lado, el descubrimiento de América y otros lugares demostraron la esfericidad de la Tierra 
y provocaron la aparición de nuevas necesidades tecnológicas y científicas. 
Es característico de este periodo que tras las luchas medievales para la construcción de los 
Estados modernos, las monarquías absolutas intervengan en el régimen interno de los demás Estados 
con un carácter imperialista y dominador. 
En cuanto a la filosofía, la revolución científica del siglo XVII la llevó a situar en el centro de sus 
preocupaciones el problema del conocimiento, preguntándose por el origen y fundamento del 
conocimiento verdadero y por el método adecuado para alcanzar la verdad en las ciencias. 
Las dos grandes escuelas de este siglo, Racionalismo y Empirismo, se enfrentan a la misma 
problemática, pero la enfocan y resuelven de maneras distintas. 
El Racionalismo se caracteriza por conceder la primacía a la razón para alcanzar la verdad y 
sostiene como principio básico que nuestros conocimientos verdaderos de la realidad tienen su origen y 
fundamento en la razón, pues la información de los sentidos es engañosa. 
Para los racionalistas, el ideal de conocimiento es un sistema deductivo, tomando como modelo 
de saber las matemáticas. En este sistema, se parte de unos principios evidentes, que no proceden de 
la experiencia sino que se encuentran en la razón (son innatos), a partir de los cuales se obtiene todo el 
conocimiento humano. 
El Racionalismo tiene la pretensión de alcanzar un saber universal y necesario. Esta corriente 
filosófica supone una nueva imagen del mundo, caracterizada por tres principios: todo lo que sucede 
tiene una explicación, una causa; esa explicación puede ser descubierta por el hombre usando la razón; 
y esa explicación es útil para el hombre tanto para dominar la naturaleza como para organizar la 
convivencia. 
El Empirismo, por su parte, defiende que el origen y fundamento de nuestro conocimiento se 
encuentra en la experiencia sensible. Esta concepción establece un límite claro a las posibilidades del 
conocimiento, ya que no se puede ir más allá de la experiencia sensible; cualquier otro conocimiento 
que escape a los sentidos, será rechazado. Además, significa un rechazo a la existencia de ideas innatas. 
Sus ideales les plantearán un importante problema: explicar cómo se originan, a partir de los 
sentidos, la construcción de las ideas y su desarrollo, por ejemplo, de las matemáticas, de universal 
validez. 

Por otro lado, el método de conocimiento será la inducción, que parte de experiencias particulares para llegar a un enunciado universal. Las figuras más importantes del Empirismo son Locke, Barkeley y Hume. En cuanto al Racionalismo, comienza con Descartes, quien busca la certeza en una época de dudas y engaños, 
donde el cartesianismo será un intento de solución a la crisis creada por la nueva ciencia y el hundimiento de la Escolástica. Este filósofo se opuso a Montaigne, el cual sostuvo la total incapacidad 
del hombre para conocer la certeza. Descartes seguramente tuvo presente el escepticismo de Montaigne, reaccionando en su contra al buscar un criterio de verdad para alcanzar la certeza en el conocimiento.

20 febrero, 2013

Comparación de Tomás de Aquino con Descartes. TRG


Descartes y Tomás de Aquino son dos autores claramente enfrentados. En cuanto a la epistemología (teoría del conocimiento), podemos decir que el filósofo escolástico es un autor empirista, puesto que reconoce el papel de los sentidos. Como ya había afirmado Aristóteles antes que él, todo conocimiento comienza con la experiancia sensible, nada hay en nuestro entendimiento que no haya pasado antes por la experiencia. Sin embargo Descartes, al igual que Platón, infravalora el papel de los sentidos, éstos son engañosos y no aportan conocimiento alguno. Ambos son filósofos racionalistas. La razón es la única facultad humana que puede aportar conocimiento, es infalible y autónoma. El conocimiento que tenemos de la realidad no depende de los sentidos o experiencia, sino de las ideas innatas que ya están en nuestra mente desde el mismo momento en que nacemos.

nivel ontológico, ambos autores reconocen en Dios a la sustancia infinita, sumamente perfecta y la causa de todo cuanto existe. Sin embargo difieren con respecto a la forma de acceder a él y de demostrar su existencia. Mientras que las pruebas o demostraciones de Tomás de Aquino son a posteriori (dependen de la experiencia sensible), las de Descartes son a priori, son argumento puramente racionales y no recurren en ningún momento a la aportación de los sentidos. El punto de partida en las vías (demostraciones tomistas) está en lo que los sentidos nos muestran del mundo para concluir en la existencia necesaria de un ser supremo, Dios. Por ejemplo, en la primera de las vías el punto de partida es el movimiento que existe en el mundo y que los sentidos nos muestra. Todo lo que se mueve es movido por otro y, a su vez ese otro por un otro, pero ante la imposibilidad de una serie indefinida hemos de concluir en la existencia de un ser que mueve y que a su vez no es movido por nada, es decir, un motor inmóvil o Dios. Por el contrario, Las demostraciones cartesianas parten de la idea de un ser sumamente perfecto  (parten de esa idea que está presente en nuestra mente, no de la información que los sentidos aportan del mundo). Esta idea no procede de los sentidos, ya que no tenemos ninguna experiencia sensible de Dios. Se trata de una idea innata o a priori introducida en nuestra mente por Dios. Por este motivo decimos que las argumentaciones de Descartes son a priori.

Actualidad y relación con otro autor S.Tomás TRG


La doctrina tomista permite una relación armónica entre la Fe y la Razón, las cuales se integran de forma cooperativa ayudándose mutuamente en el estudio y el análisis de los hechos, buscando los fundamentos de la Fe a partir del estudio intelectual.

A diferencia de otras ciencias, tanto la metafísica como la filosofía son ciencias de conocimiento puramente intelectual, esto es, no son ciencias deductivas que se nutren a partir de conocimientos obtenidos directamente a partir de la observación de los sentidos. Los sentidos nos permiten adquirir fundamentos que ayudarán al intelecto a establecer un nivel de conocimientos intelectuales a partir de los cuales el pensamiento construirá las ideas en las cuales se fundamentarán los conocimientos filosóficos y metafísicos. En ese contexto, Fe y Razón se ayudan mutuamente haciendo un examen critico y al mismo tiempo estimulando la profundización del conocimiento.

Por ese motivo Juan Pablo II propone a Santo Tomás como maestro del pensamiento y dice  que constituye el modelo correcto de hacer teología. Llamado "apóstol de la verdad" por Paulo VI, Tomás de Aquino tiene la virtud de defender la Revelación y las verdades que ella aporta sin menospreciar el camino de la Razón. Usa la Razón para complementar los conocimientos intelectuales manteniendo el contacto vital con la espiritualidad humana y respondiendo los profundos interrogantes internos que el hombre tiene respecto al objeto y fin de su existencia.




Contexto Histórico y Filosófico de S.Tomás de Aquino TRG


Santo Tomás de Aquino vivió en un periodo, la Edad Media, y más concretamente, el siglo XIII, en el que las guerras eran constantes y el imperio carolingio se extendía por Europa en su tarea de unificar pueblos y defender el cristianismo. Los monasterios eran los centros culturales del momento, y los encargados de mantener, conservar y difundir las tradiciones y enseñanzas. Durante esta etapa, también se crearon las primeras universidades y la difusión del conocimiento que éstas supusieron para el avance del hombre.
La filosofía de esa época estaba marcada por el dominio de la escolástica, un movimiento de carácter teológico y filosófico que intentaba utilizar las fuentes grecolatinas para comprender la revelación religiosa del cristianismo. Por tanto, había mucha influencia de los autores clásicos, además de otras influencias judías y árabes, representadas en los autores Maimónides, Avicena y Averroes. Cinco problemas dominaban esta filosofía medieval: la relación entre fe y razón, y cuál de las dos era más importante y verdadera; el intento de demostrar a Dios a través de la razón; la relación entre el mundo celestial y el mundo terrenal, y el desprecio a este último; la cuestión de los universales y la realidad a la que nos referimos cuando usamos uno de estos términos; y el problema de la libertad humana.
Todas estas ideas, problemas y enseñanzas influyeron en Santo Tomás y su obra. Ésta incorpora y sintetiza elementos de las Sagradas Escrituras, de la tradición patrística y medieval y de la filosofía de San Agustín. Además, en sus obras se pueden hallar ideas y elementos aristotélicos, como las teorías del movimiento, el hilemorfismo, el primero motor inmóvil,… así como de otros autores, como Platón, Averroes, Maimónides o Avicena. Las principales obras de Sto. Tomás son: “Suma Teológica”, cuyo tema principal es la demostración racional de la existencia de Dios, y cuya repercusión fue tal que incluso se usó como libro de texto en las universidades de la época; y la “Suma contra gentiles”. Ambas obras están formadas por la misma estructura: se dividen en tratados, éstos a su vez en cuestiones, y éstas en artículos. Estos artículos, a su vez, se dividen en cinco partes: pregunta, argumentos en contra de esa pregunta, argumentos a favor, solución y respuesta del autor. Además de estas, Sto. Tomás escribió otras obras, como los comentarios de las Sagradas Escrituras, a otros autores, como Pedro Lombardo, Boecio o Aristóteles y obras menores u opúsculos, “Del ente y la esencia”, “De la entidad del mundo”, …
En cuanto a las repercusiones del autor, Sto. Tomás fue capaz de incorporar al mensaje cristiano el pensamiento aristotélico. En 1879, la doctrina tomista fue adoptada como oficial de la Iglesia Católica, que permitió que su figura se recuperase, y se crease la doctrina neotomista. A su vez, el problema fe/razón continúa hasta nuestros días: hay partidarios que defienden lo que afirma literalmente la Biblia, y hay quien está a favor de las innovaciones aportadas por la ciencia y la razón.

Otro ejemplo de Contexto:
En la Edad Media coexisten tres culturas entorno al Mediterráneo: Occidente latino y germánico (cristiano), el Islam y el Imperio de Oriente (Bizancio).
En Occidente se produce una aproximación al ideal político y religioso de la Cristiandad.
La autoridad religiosa suprema era el Papa y la máxima autoridad política, el emperador.
En el año 756, se formaron los Estados Pontificios como justificación por la “donación de Constantino”. De 1095 a 1254 se producen las Cruzadas para la recuperación de los Santos Lugares.
La estructura de poder era feudal y fundada en el vasallaje. Se desarrollan las ciudades y la burguesía, abriéndose paso en una sociedad agrícola, constituida por nobleza, clero y campesinado.
Se produce la aparición de las primeras universidades: Bolonia (1119), París (1150), Oxford (1168) y Salamanca (1244). París era el centro cultural más importante en el siglo XIII. El control del arte, la ciencia y el pensamiento lo tenía la Iglesia.
En España e Italia funcionan las escuelas de traductores, que recuperan textos científicos y filosóficos antiguos previamente traducidos al árabe.
Aparecen las órdenes mendicantes (franciscanos y dominicos).
En el arte, se desarrolla el estilo gótico, con representaciones más próximas a la naturaleza y una valoración positiva del mundo creado.
En el ámbito filosófico, surge la patrística (Padre de la Iglesia), formulando el primer pensamiento cristiano, al realizar una difícil síntesis entre filosofía y cristianismo.
Durante la Edad media predomina una línea de pensamiento platónico-agustiniana (Escoto Erígena y San Anselmo).
A partir de los siglos X-XI se inicia la filosofía escolástica (realizada en las escuelas monacales o catedralicias). Como método se da la dialéctica y la confrontación de argumentos (Pedro Lombardo, Abelardo).
El pensamiento árabe está inspirado en Aristóteles: Avicena y Averroes. Gracias a las traducciones árabes se hizo posible la recuperación de la obra aristotélica en Occidente.
En el siglo XIII se produce una confrontación filosófica entre agustinismo (apoyado por la Iglesia) y aristotelismo. Dentro de éste último se dieron dos tendencias: el aristotelismo radical (averroísmo), que tuvo un conflicto con la religión debido a la teoría de la doble verdad; y aristotelismo moderado, al que pertenecen San Alberto Magno, San Buenaventura y el mismo Santo Tomás de Aquino.
A partir del siglo XIV se produce la decadencia de la Escolástica.

Santo Tomás recibe multitud de influencias de diversos personajes pertenecientes a distintas épocas, aunque, sin duda, la mayor de todas ellas es la de Aristóteles.
Del griego toma la mayoría de sus conceptos y teorías, como son el hilemorfismo (materia y forma), la potencia y el acto (para explicar el cambio), la abstracción, el principio de causalidad y las cuatro causas (aplicadas en las cinco vías). Las únicas diferencias entre Aristóteles y Santo Tomás se encuentran en el concepto de creación y la inmortalidad del alma, defendidas por este último.
Con sus traducciones de la obra aristotélica, los árabes Averroes y Avicena hacen posible que Aquino pueda acceder a ella. Este se separa del averroísmo en los puntos contrarios a la fe cristiana, como la teoría de la doble verdad.
También se ve influido por Platón, del que toma el concepto de participación (que aplicara en el concepto de ley natural), la idea de la inmortalidad del alma y el dualismo ontológico.
Otras personalidades que influyen en Santo Tomás son Alberto Magno (su maestro), San Anselmo (critica su argumento ontológico) y San Buenaventura.


09 diciembre, 2012

PLATÓN EN LA ACTUALIDAD. EJEMPLOS.


1.Platón rechaza la democracia y la oligarquía como forma de gobierno y piensa que la idónea sería una aristocracia, formada por personas mejor cualificadas para gobernar, porque solo ellos pueden llegar a conocer la verdad e impartir justicia. La propuesta de Platón, sería la de aplicar el intelectualismo moral de Sócrates, en la que solamente pueden ser justos y buenos los que saben qué es la justicia y el bien, conociemiento que únicamente pueden alcanzar los filósofos y ser los gobernantes perfectos. El estado debería estar dividido en tres clases correspondientes a las tres partes del alma: los gobernantes filósofos-la prudencia o la sabiduría, los guardianes-la valentía, y los productores-la moderación, con lo que la armonía entre las clases equivaldría a la justicia individual.
Actualmente estamos gobernados de manera democrática por unos políticos que han sido elegidos por el pueblo, pero la mayoría de estos políticos lo único que quieren es ganar popularidad y viven de la corrupción, el chantaje, la malversación de dinero público, etc.

Las personas educadas para saber hacer política, crear una sociedad en armonía y sin ilegalidades de ningún tipo serían las más adecuadas para formar una sociedad unida en la que todos dependeríamos de todos y en la que el bien común está por encima del bien individual. Lo que pasa hoy en día, es que algunos políticos alcanzan el poder gracias a favores individuales por eso pasa todo lo descrito en las líneas anteriores, la sociedad actual vive engañada por unas personas que no desempeñan bien su papel y se aprovechan de él ya que no al no saber qué es la justicia y el bien, no actúan de forma correcta para que se pueda alcanzar la plena harmonía entre las clases y entre las partes del alma del individuo.

2. LA VIOLENCIA.

  Una vigencia especial presenta el papel educativo que Platón le otorga al arte, a saber: dar buen o mal ejemplo a la juventud en desarrollo y a la sociedad en general. Así, por ejemplo, según Platón, una poesía épica repleta de actos de violencia y crueldad – como la de Homero- fomentaría la violencia y la crueldad en el lector. Eso mismo sigue penando un sector importante de la sociedad actual respecto del cine violento. Hay, sin embargo, quienes piensan, como Aristóteles, que el efecto del arte es más bien el contrario: más que como modelo a seguir, el arte sirve como vía de descarga, como válvula de escape, como catarsis (limpieza, purificación): la violencia en el cine le serviría al espectador para descargar adrenalina de forma inofensiva en la butaca, y no como ejemplo a seguir ni como fomento de la propia violencia. Platón y Aristóteles, plantean aquí, una vez más, dos alternativas posibles. Aunque es un asunto que se ha sometido a un largo debate, las últimas investigaciones de la psicología del desarrollo parecen darle la razón a Platón: el visionado, por ejemplo, de películas de temática violenta no descarga la violencia del espectador, sino que la incita.
La aparición en escena de Aristóteles, el más aventajado de los discípulos de Platón, supone una reacción frente al pensamiento del maestro y que la filosofía vuelva a poner los pies sobre el mundo de la experiencia.
3. EL VALOR DE LA EDUCACIÓN.
 La teoría sociológica contemporánea hace uso también del concepto de “clase política”, según el cual ésta, en forma de elite, se autorreproduce, el poder se hereda- la nomenclatura- y la corrupción se hace dueña de todo. Pero seguramente Platón tenía en mente otra cosa; hoy, en cualquier caso, su proyecto parece, cuando menos, algo ingenuo, aunque se encuentre en él ideas que ya nadie discute, como la necesidad de dar una educación adecuada a cada ciudadano, una educación que lo capacite para vivir bien en comunidad. En la importancia que Platón otorgaba a la educación como proceso de adquisición de valores que nos permitan la convivencia, cabe entrever el mismo concepto que admiten las teorías sociológicas actuales, que bajo el denominado proceso de socialización-adquisición y aprendizaje de la cultura por parte de un individuo- fundamentan la peculiaridad del ser humano. Pero el sistema educativo platónico ha sido tachado también de aristocrático, en el sentido etimológico: los mejores deben gobernar y para ello la educación especial tendría que ser impartida a esa minoría que destacara por sus capacidades y actitudes naturales, lo cual parece implicar una cierta antropología elitista de base.