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09 mayo, 2013

2 Examenes de lengua de selectividad. TRG


OPCIÓN A

Ironías

            Entre parado y preparado no hay más que un prefijo, distancia que, si nunca fue excesiva, con la crisis se ha reducido hasta extremos insoportables. De hecho, ahora todos los trabajadores somos, en potencia, preparados. La recomendación tradicional de los padres ("hijo, debes formarte para estar preparado") ha devenido en una ironía sangrienta, igual que la expresión "jamás hemos tenido una juventud tan preparada". En efecto, nunca hemos tenido una juventud tan cerca de quedarse en el paro; la mitad de los que acaben sus estudios este año se encuentran ya en situación de preparados. El significado se desliza por debajo de las palabras con el sigilo de una sombra asesina. Estar preparado, que en otro tiempo quiso decir haber estudiado dos carreras y cuatro idiomas, significa hoy encontrarse en la situación previa al desempleo, en el umbral del paro, en la frontera de la desesperación laboral. Ahora que habíamos logrado vivir como si no fuéramos a morir nunca, vamos a la oficina con la certidumbre de que nuestro empleo es la antesala del desempleo. Por eso hay también más trabajadores prejubilados que jubilados y contribuyentes más preocupados que ocupados. Hubo un tiempo, ¿recuerdan?, en el que el prefijo de moda fue pos: nos encontrábamos de súbito en la posmodernidad, en la poshistoria, en la era posindustrial o posanalógica. Parece mentira que un cambio de prefijo implique un cambio tan grande de cultura. Ahora todo es más premeditado que meditado, hay también más prejuicios que juicios y presentimos las cosas antes de sentirlas. Perdido su prestigio el pos, nos hemos dado de bruces con el pre. Pero no imaginábamos, la verdad, un pre tan duro, un pre de premonición, sobre todo sabiendo como sabemos desde el principio de los tiempos que no hay presentimientos buenos, pues no existen los profetas de la dicha.

Juan José Millás, en El País, 11/11/2011

Cuestiones

1. Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. (Puntuación máxima: 1.5 puntos).
2.         2 a) Indique el tema del texto. (Puntuación máxima: 0.5 puntos).
            2 b) Resuma el texto. (Puntuación máxima: 1 punto).
3. Realice un comentario crítico del contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos).
4. Analice cómo están formadas las siguientes palabras, indicando los tipos de morfemas resultantes:
            a) insoportables, b) tradicional, c) prejubilados, d) posmodernidad. (Puntuación máxima: 2 puntos).
5. Exponga las características de los principales subgéneros periodísticos (información, opinión y mixtos).
            (Puntuación máxima: 2 puntos).


OPCIÓN B

MADRE. Hijo, el almuerzo.
NOVIO. Déjelo. Comeré uvas. Deme la navaja.
MADRE. ¿Para qué?
NOVIO (riendo). Para cortarlas.
MADRE (entre dientes y buscándola). La navaja, la navaja… Malditas sean todas y el bribón que las inventó.
NOVIO. Vamos a otro asunto.
MADRE. Y las escopetas y las pistolas y el cuchillo más pequeño, y hasta las azadas y los bieldos de la era.
NOVIO. Bueno.
MADRE. Todo lo que puede cortar el cuerpo de un hombre. Un hombre hermoso, con su flor en la boca, que sale a las viñas o va a sus olivos propios, porque son de él, heredados…
NOVIO (bajando la cabeza). Calle usted.
MADRE ...y ese hombre no vuelve. O si vuelve es para ponerle una palma encima o un plato de sal gorda para que no se hinche. No sé cómo te atreves a llevar una navaja en tu cuerpo, ni cómo yo dejo a la serpiente dentro del arcón.
NOVIO. ¿Está bueno ya?
MADRE. Cien años que yo viviera, no hablaría de otra cosa. Primero tu padre; que me olía a clavel y lo disfruté tres años escasos. Luego tu hermano. ¿Y es justo y puede ser que cosa pequeña como una pistola o una navaja pueda acabar con un hombre, que es un toro? No callaría nunca. Pasan los meses y la desesperación me pica en los ojos y hasta en las puntas del pelo.
NOVIO (fuerte). ¿Vamos a acabar?
MADRE. No. No vamos a acabar. ¿Me puede alguien traer a tu padre? ¿Y a tu hermano? Y luego el presidio. ¿Qué es el presidio? ¡Allí comen, allí fuman, allí tocan los instrumentos! Mis muertos llenos de hierba, sin hablar, hechos polvo; dos hombres que eran dos geranios… Los matadores, en presidio, frescos, viendo los montes…
NOVIO. ¿Es que quiere usted que los mate?
MADRE. No… Si hablo es porque… ¿Cómo no voy a hablar viéndote salir por esa puerta? Es que no me gusta que lleves navaja. Es que… que no quisiera que salieras al campo.
NOVIO (riendo). ¡Vamos!
MADRE. Que me gustaría que fueras una mujer. No te irías al arroyo ahora y bordaríamos las dos cenefas y perritos de lana.
Federico García Lorca: Bodas de sangre.

Cuestiones

1. Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. (Puntuación máxima: 1.5 puntos).
2.            2 a) Indique el tema del texto. (Puntuación máxima: 0.5 puntos).
                2 b) Resuma el texto. (Puntuación máxima: 1 punto).
3. Realice un comentario crítico del contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos).
4. Extraiga del texto un ejemplo de cuatro modalidades oracionales diferentes. (Puntuación máxima: 2 puntos).
5. Exponga las características de las principales tendencias del teatro español del siglo XX hasta 1939. Cite los autores y obras más representativos. (Puntuación máxima: 2 puntos).

Examen de selectividad de lengua. TRG


OPCIÓN B

NOVIA. ¿A qué vienes?
LEONARDO. A ver tu casamiento.
NOVIA. ¡También yo vi el tuyo!
LEONARDO. Amarrado por ti, hecho con tus dos manos. A mí me pueden matar, pero no me pueden escupir. Y la plata, que brilla tanto, escupe algunas veces.
NOVIA. ¡Mentira!
LEONARDO. No quiero hablar, porque soy hombre de sangre y no quiero que todos estos cerros oigan mis voces.
NOVIA. Las mías serían más fuertes.
CRIADA. Estas palabras no pueden seguir. Tú no tienes que hablar de lo pasado. (La CRIADA mira a las puertas presa de inquietud.)
NOVIA. Tienes razón. Yo no debo hablarte siquiera. Pero se me calienta el alma de que vengas a verme y atisbar mi boda y preguntes con intención por el azahar. Vete y espera a tu mujer en la puerta.
LEONARDO. ¿Es que tú y yo no podemos hablar?
CRIADA (Con rabia). No; no podéis hablar.
LEONARDO. Después de mi casamiento he pensado noche y día de quién era la culpa, y cada vez que pienso sale una culpa nueva que se come a la otra; ¡pero siempre hay culpa!
NOVIA. Un hombre con su caballo sabe mucho y puede mucho para poder estrujar a una muchacha metida en un desierto. Pero yo tengo orgullo. Por eso me caso. Y me encerraré con mi marido, a quien tengo que querer por encima de todo.
LEONARDO. El orgullo no te servirá de nada. (Se acerca.)
NOVIA. ¡No te acerques!
LEONARDO. Callar y quemarse es el castigo más grande que nos podemos echar encima. ¿De qué me sirvió a mí el orgullo y el no mirarte y dejarte despierta noches y noches? ¡De nada! ¡Sirvió para echarme fuego encima! Porque tú crees que el tiempo cura y que las paredes tapan, y no es verdad, no es verdad. ¡Cuando las cosas llegan a los centros no hay quien las arranque!
                                                                                                             
Federico García Lorca: Bodas de sangre.


Cuestiones

1. Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. (Puntuación máxima: 1.5 puntos).
2.            2 a) Indique el tema del texto. (Puntuación máxima: 0.5 puntos).
                2 b) Resuma el texto. (Puntuación máxima: 1 punto).
3. Realice un comentario crítico del contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos).
4. Indique las relaciones sintácticas que se establecen entre las oraciones del siguiente fragmento:
                No quiero hablar, porque soy hombre de sangre y no quiero que todos estos cerros oigan mis voces. (Puntuación máxima: 2 puntos).
5. Exponga las características de las principales tendencias del teatro español del siglo XX hasta 1939. Cite los autores y obras más representativos. (Puntuación máxima: 2 puntos).

examen de selectividad de lengua TRG


OPCIÓN A

Lotería

                Ocurrió la semana pasada a la puerta de un colegio, hora de salida. Ya se imaginan el griterío. Los de preescolar con sus babis de cuadritos por debajo del anorak y sus coronas de cartulina, corriendo a abrazarse a las faldas de su madre, los mayores dándole patadas a un balón en la plaza. Otros volviendo a casa con la mochila al hombro, solos o en grupos de chicos y chicas, muy autónomos ellos, con ese aire preadolescente de querer hacerse notar, pisando fuerte, metiéndose unos con otros, forjando sin saberlo las amistades y los enemigos irreemplazables del futuro, como hemos hecho todos. Una tarde luminosa, como les digo, de esas que confirman o salvan un día. Los escaparates adornados con nieve de Navidad, gente sonriente que se mueve por la calle como si la prima de riesgo fuera una cosa lejana que solo existe en los periódicos, música de villancicos, todo un poco cierto y un poco falso como en los anuncios de lotería. Y fue entonces cuando la vi.
                Tendría siete u ocho años. Rubia, flacucha. Con flequillo y pelo corto. Estaba sentada en un banco de la plaza con un libro abierto sobre la falda. Leía ajena al griterío, con una concentración extraordinaria, la cabeza inclinada, siguiendo la lectura con el dedo índice, para no saltarse de renglón, pasando las páginas como si en ello le fuera la vida. Daba la impresión de que aquel territorio lo había conquistado ella sola palmo a palmo, sin ayuda de nadie. Enternecedoramente pequeña y obstinada con su anorak azul marino y la merienda intacta en el envoltorio de papel albal. A salvo en su trinchera como un soldado rebelde que no está dispuesto a rendirse.
                Observándola casi pude sentir el olor de las páginas impresas, la tinta fresca, la limpieza de las ilustraciones. Todo regresó a mi memoria de golpe, una puerta abierta al patio de atrás de otro colegio, y yo misma otra vez allí de uniforme, sentada en un peldaño de las escaleras, deslizándome a lo Jim Hawkins por el cabo que llevaba desde la verja de hierro de la entrada hasta el territorio libre de las islas perdidas para convertirme en todos los personajes de los libros que leía: Josephine March en Mujercitas, Mowgly, la hermana mayor de los Hollyster, una princesa cheyenne, Alicia en el país de las Maravillas... y fue por ese camino como una tarde de temporal acabé encontrándome, cara a cara, con el marinero de mi primera novela, Querido Corto Maltés.
                Todo eso pensaba mientras miraba a la cría, cuando de pronto ella levantó la cabeza y me vio. No debió de hacerle gracia sentirse observada, así que bajó de nuevo la vista, ignorándome como a una intrusa. Aquella apache bajita con cara de pocos amigos sabía mantener a raya al enemigo. Una niña con suerte, pensé. Ojalá ese libro un día la salve de las hostilidades del mundo, como me salvó a mí, y en las horas bajas le caliente el corazón. De cosas tan simples depende, al fin y al cabo, la suerte. La mejor lotería.
                                                           Susana Fortes, en El País, 16/12/2011

Cuestiones

1. Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. (Puntuación máxima: 1.5 puntos).
2.         2 a) Indique el tema del texto. (Puntuación máxima: 0.5 puntos).
            2 b) Resuma el texto. (Puntuación máxima: 1 punto).
3. Realice un comentario crítico del contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos).
4. Señale y comente cuatro rasgos lingüísticos que expresen la subjetividad en el texto. (Puntuación máxima: 2 puntos).
5. Exponga las características de los principales subgéneros periodísticos (información, opinión y mixtos). (Puntuación máxima: 2 puntos).

20 abril, 2013

Comentario de texto los girasoles ciegos resuelto. TRG

Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez.
Todos hablaban a menudo de sus padres. Uno de ellos, Tino, con aspecto de cachorro grande y que tenía cada ojo de un color, estaba orgulloso de su padre porque era picador de toros además de oficinista. Disfrutábamos cuando el enorme coche de cuadrillas que funcionaba con gasógeno iba a recogerle y él aparecía, espigado y grave, en el portal con su espectacular traje de luces. Otro de los integrantes del grupo de la esquina, Pepe Amigo, se ufanaba de que su padre cazaba pájaros los domingos en Paracuellos del Jarama: con redes en primavera y con liga durante el invierno. Tenía su casa, diminuta y pobre, llena de jaulas con jilgueros que cubrían por las noches para que descansaran de su agitación durante el día. Al padre de Pepe Amigo le admirábamos porque tenía una motocicleta Gilera con el cambio de marchas en el depósito de gasolina, de forma que, fuera a la velocidad que fuera, tenía que soltar una mano del manillar para cambiar de marcha y eso nos parecía una proeza. Y ello a pesar de que era cojo y llevaba un alza enorme en el zapato derecho.
También recuerdo a los dos hermanos Chaburre, que tenían doce vacas en el patio interior del edificio y abastecían de leche a la vecindad, que acudía a comprarles con las lecheras de aluminio. Su padre las ordenaba y, en las raras ocasiones en que nos dejaban pasar a verlas, todos pensábamos en el valor que implicaba ordeñar aquellas bestias tan enormes y tan hoscas.
Podría enumerar las razones por las cuales todos admirábamos a los padres de los habitantes de la manzana. Ésta fue la única compensación que tuve el día en que se hizo público que el mío no sólo no había muerto sino que estaba en casa cuidándome desde el interior de un armario.
Tema: Frustración del protagonista por no poder presumir de padre en la niñez y alivio tras descubrirse la verdad.
Organización de ideas: El texto presenta una estructura interna bipartita. En la primera parte, se ofrece la visión general que los niños de la pandilla tenían de sus padres (admiración) y se explican las causas de ella. En la segunda parte, el narrador-protagonista relata un importante detalle sobre la relación con su padre.
Primera parte (dos primeros párrafos): descripción de las relaciones padre-hijo en el vecindario.
-      Descripciones físicas de los padres
-      Razones por las que son admirados
Segunda parte (tercer y último párrafo): confesión de Lorenzo sobre su padre.
-      Compensación que obtiene al saberse que él también tenía un padre que lo cuidaba.
Resumen: Lorenzo, el protagonista, recuerda la admiración que todos los niños sentían por los padres de los demás. Uno de ellos, Tino, estaba orgulloso porque su padre era picador y oficinista y los niños admiraban su porte cuando venía a buscarlo el coche de cuadrillas. Pepe Amigo alardeaba de que su padre cazaba pájaros y a los niños les parecía increíble que pudiera manejar la motocicleta con una sola mano. El padre de los Chaburre tenía doce vacas que, valientemente, ordeñaba solo. Lorenzo confiesa que, destapada la mentira sobre su padre, sintió en consuelo de poder, por fin, presumir de él.
Comentario crítico
Estamos ante un fragmento de Los girasoles ciegos, la única obra conocida del escritor madrileño Alberto Méndez. El libro fue publicado en 2004, pocos meses antes de la muerte de su autor, quien no llegaría a conocer el éxito de su obra ni los premios que ganó. Componen el volumen cuatro relatos relacionados entre sí pero que mantienen, por su estructura y su sentido, total independencia.
El texto que comentamos es un fragmento del relato que da título al libro, Los girasoles ciegos, en el que se presenta el drama cotidiano de una familia perseguida por el régimen franquista. Ricardo, padre de Lorenzo y al que todo el mundo cree muerto, debe contemplar desde el armario en el que vive escondido cómo el cura del colegio acosa a su mujer y pretende 'apadrinar' a su hijo. El relato combina tres narradores diferenciados tipográficamente: dos de ellos en primera persona (el cura y el chico) y el otro en tercera. El presente fragmento pertenece al relato que Lorenzo hace de aquella infancia pasados los años.
Así, la atención se centra, precisamente, en la mirada infantil. En los dos primeros párrafos y de forma prolija, el narrador se contagia de la mirada del niño que fue y describe con bastante detalle a los padres de los otros niños del vecindario y las razones que éstos tenían para admirarlos; mientras que en la segunda, mucho más breve y en un tono más dolido y conmovedor, recuerda desde el presente a su propio padre. Llama la atención esta perspectiva infantil, pues las virtudes que se esgrimen de esos padres resultarían, para un adulto, un tanto ridículas: de uno se destaca su porte vistiendo el traje de luces, de otro su maña conduciendo una motocicleta con una sola mano y del último su valor al ordeñar él solo doce vacas. Lorenzo no está comparando desde su visión de adulto a su padre con el de los demás (pues si así lo hiciera seguro que encontraría muchas razones para admirarlo), sino que trata de evocar la impresión que los padres provocaban en su pandilla de amigos cuando todos eran niños. De esta manera, el contraste es terrible, pues el padre de Lorenzo, no es que careciera de virtudes de las que presumir, insistimos, sino que a Lorenzo le estaba prohibido hablar de él, pues debía ayudar a mantener la mentira de que había muerto y nadie -ninguno de sus amigos- podía verlo jamás.
La ironía trágica -a la que se hace referencia al final del fragmento- acentúa la tragedia del niño y esconde una simbología tremenda. Sobre Ricardo la familia ha construido la mentira de que está muerto; pero -y aquí la ironía- será precisamente tras su verdadera muerte cuando se destapará por fin dicha mentira. Es decir: el padre debe morir para hacer de la mentira una verdad, y el niño tendrá que renunciar a su padre en el seno familiar para liberarlo socialmente. El padre de Lorenzo vivía, se ocupaba de él, lo cuidaba y le daba cariño, pero nadie lo sabía, no podía presumir de él ante nadie y de ahí su trauma infantil. Por eso, tras su suicidio, tendrá la necesidad de gritarle al mundo que él también tenía un padre y que le quería, pues esa será la única compensación que obtendrá del fatal desenlace.
La frustración -la castración, podríamos decir- a la que están sometidos los personajes de este relato refleja magníficamente el drama sufrido por tantísimas familias durante el franquismo. Es sorprendente cómo leyendo esta tragedia familiar el lector se imagina perfectamente el telón de fondo de lo que estaba siendo la inmediata posguerra; cómo, a través de este pequeño drama, tan solo una pieza del rompecabezas, Alberto Méndez consigue que compongamos la situación completa. Aquí vemos la frustración de un hombre que tiene que vivir oculto, ignorado, escondido (muerto, podríamos decir) y la de una mujer que debe llevar ella sola el peso de la familia, que es acosada por el cura del colegio de su hijo, sometida a preguntas, obligada a mentir, a estar siempre alerta de cualquier ruido sospechoso, a borrar todas las huellas que su marido deja por la casa cuando alguien llama a la puerta. Y también la de un niño que crece con su padre escondido en un armario, que también es interrogado en el colegio y también obligado a mentir, que debe rezar oraciones y cantar canciones que no sabe, que es vigilado, perseguido y sobre el que pesan toda clase de sospechas. Y sobre todo, por volver al texto, un niño cuyo padre nadie conoce y que se suicida para que los demás puedan, dentro de lo que cabe, vivir...
Tras la lectura de este cuento -y de los otros: cada cual más estremecedor- uno no puede dejar de sentir que es imposible restaurar ciertas heridas. Hay quienes proponen enterrarlas para siempre, olvidar ese capítulo de la historia, bajo argumentos de que pertenece al pasado y abre en la sociedad brechas innecesarias. Pero las heridas no se borran negándolas ni olvidándolas, sino conociéndolas y reconociéndolas para no repetirlas, único consuelo para los inconsolables dolores de tantos. Por otro lado, es sorprendente como en el año 2004, cuando parecía que el arte tenía ya poco que beber del veneno de la guerra y del franquismo, Alberto Méndez sorprende a críticos y lectores con este libro: original, conmovedor y que nos recuerda que todavía se puede escribir mucho y bien sobre ese -para algunos, manido- período de nuestra historia.

29 enero, 2013

Ejercicio de Perífrasis. TRG

Debía de estar borracho. Cuando empezó a llover. Como tantas otras veces, iba dando tumbos de bar en bar, sin dejar de beber un minuto: llegó a agarrarse tal trompa que se echó a dormir en el primer sitio que le vino bien. Es una desgracia que ese lugar tuviera que ser la vía del tren.
- Yo creo que deberíamos hacerle la autopsia- Precisó el médico.
-¿Para qué?- Repuso con sorna Gastaminza.- Nadie va a preguntar por la muerte de un desgraciado como ese. 
En el fondo, su muerte puede que haya sido lo mejor para él.

1. Modal probabilidad
2. Aspectual incoativa
3. Aspectual perfectiva
4. Aspectual incoativa
5. Aspectual incoativa
6. Modal de obligación
7. Modal de obligación
8. Aspectual ingresiva
9. Modal de probabilidad

Localizar la subordinada e indicar su tipo. TRG

1. Hablaba <como> una cotorra.
  Proposición subordinada/CCModo.

2. Averiguó la forma <como> abrir el baúl.
    PSAdjetiva/ Adyacente o CN.

3. Canta <que> da lástima.
    PSAdvervial Consecutiva/ CC

4. Hablaba <mientras> duerme.
  PSAdverbial/ CCTiempo.

5. Preguntó <dónde> estaba el parque.
  PSSustantiva/CD

6. La amiga <en cuya> casa pasa el verano escribe poemas.
   PSAdjetiva/ Adyacente o CN.

7. Descubrió <quién>lo había insultado por teléfono.
  PSsustantiva/ CD

8. Le desagradó <que> no le dijeran la verdad.
  PSsutantiva/ Sujeto

9. Confiaba en <que> pronto le llegaría el dinero.
  PSsustantiva/ Término

10. <A medida que van entrando>, van saliendo.
  PSadverbial/ CCModo

11. <A penas> te enteres del resultado, me llamas por teléfono.
  PSAdverbial/CCtiempo

12. Podremos aprobar esto, <siempre que> todos estudiemos.
  PSAdverbial/CCcondicional

13. <En vista de que> estamos entre amigos hablemos con claridad.
  PSAdverbial/CCcausa

03 diciembre, 2012

EJERCICIOS DE LENGUA RESUELTOS. VALOR DEL QUE.

Aquí os dejamos unas frases para analizar el valor del QUE.
En entradas anteriores en el apartado de lengua encontrarás la teoría de los valores del QUE.



Voy a ir para que te calles- Locución conjuntiva. Nexo/CD
La de cosas que te dije- Pronombre relativo. Valor enfático.
El que queira que venga- Pronombre relativo sustantivo. Núcleo.
Que sí.. - Valor expletivo. Partícula.
Que te calles.- Valor exhortativo.
Ven que te abrigue.-  Conjunción subordinada adverbial final. Nexo.
Es más listo que tú.- Conjunción subordinada sustantiva. Nexo/CD
Olvida que te lo dije.- Conjunción con valor de sustantivo. Nexo
Que te vaya bien.- Partícula desiderativa
Tengo que decirte algo.- Conjunción. conector de perífrasis.
Qué no vienes, atente a las consecuencias.- Conjunción subordinada adverbial condicional. Nexo.
Los que vinieron me lo dijeron.- Relativo sustantivado en función de sujeto.
Coge la chaqueta que quieras.- Relativo en función de CD
Quieras que no iré.- Conjunción coordinada disyuntiva. Nexo.

30 noviembre, 2012

NEXOS

NEXOS COORDINANTES:

-COPULATIVAS:  Y , E, NI
-DISYUNTIVAS: O, U, O BIEN
-ADVERSATIVAS: PERO, SIN EMBARGO, ETC...
-EXPLICATIVAS: ESTO ES, O SEA, ES DECIR, ETC...
-DISTRIBUTIVAS: YA...YA , ORA...ORA, ETC...


NEXOS DE SUBORDINADAS ADVERBIALES:

-LUGAR: DONDE
-TIEMPO: CUANDO
-MODO: COMO
-CONCESIVAS: AUNQUE, A PESAR DE QUE, ETC...
-COMPARATIVAS: TAN...COMO, MÁS...QUE, ETC.
-CAUSALES: PORQUE, YA QUE, ETC...
-FINAL: PARA QUE, PARA, ETC...
-CONSECUTIVAS: POR TANTO, ETC...
-CONDICIONALES: SI, COMO

26 noviembre, 2012

Pronombres y valores en las frases.



Sujeto: Yo, tú, él...
CD: Lo, las, los, la.
CI: Le, les.
      Me, te, se.
      Mí, tí, sí.

CC: Conmigo, contigo, consigo.

Ejercicios de significados de sufijos. Con solución.

Significado del sufijo de las siguientes palabras.

Mariscada: Conjunto de.
Palada: Contenido de.
Otoñada: Tiempo de.
Cornada: Golpe con.
Gamberrada: Acción de.
Oleada: Conjunto de.
Articulada: Conjunto de, presencia de.
Agitanada: Semejante a.
Primaveral: Relacionado con.
Zaragozano: Gentilicio.
Chiquillería: Acción de, conjunto de.
Peluquería: lugar de
Jardinero: Profesión.
Habanero: genticilicio.
Crianza: acción de.
comisario: profesión de.
Relicario: lugar de.
Destinatario: persona en cuyo favor se realiza la acción.
Decanato: lugar donde.
Agradable: capacidad, tendencia.
Nutrición: acción de.
Brusquedad: cualidad de.
Luchador: agente de.
Mirador: lugar de.
Moreno: semejante a.
Altanería: cualidad, condición moral
Golfería: acción de.
Pendenciero: cualidad, condición moral.

22 noviembre, 2012

perífrasis verbales

PERÍFRASIS MODALES.- Informan sobre la actitud del hablante ante la acción verbal
DE OBLIGACIÓNTener que/ Deber/ Haber de / Haber queTienes que concentrarte en tu trabajo.+ INFINITIVO
DE PROBABILIDAD O SUPOSICIÓNVenir a / Deber de Ese reloj debe de costar un riñón.+ INFINITIVO
POSIBILIDADPoder Seguro que puedes alcanzar tu sueño.+ INFINITIVO
PERÍFRASIS ASPECTUALES.- Informan sobre el desarrollo de la acción verbal
INGRESIVAS.- Indican acción inminente.Ir a / Estar por / Estar a punto de Iba a llamarte cuando has llegado.+ INFINITIVO
INCOATIVAS.- Indican acción en el momento de comenzar.Ponerse a / Romper a Rompió a llorar inconsolable.+ INFINITIVO
Comenzar a / Echarse a / Empezar a Me eché a correr en cuanto empezó a llover.
FRECUENTATIVAS.- Indican acción habitual.Soler Suelo llegar al trabajo antes de las ocho.+ INFINITIVO
REITERATIVAS.- Indican acción repetida.Volver a No volveré a llamarte nunca.+ INFINITIVO
DURATIVAS.- Indican acción en desarrollo.Estar / Andar / Venir / Ir/ Seguir Lleva quejándose desde que empezó el curso.+ GERUNDIO
TERMINATIVAS.- Indican acción acabada.Dejar de, acabar de, terminar de/ llegar a/ cesar de Ya hemos acabado de comer el primer plato; trae el segundo.+ INFINITIVO
PERFECTIVAS O RESULTATIVAS.- Indican el resultado final que se deriva de la acción.Traer / Dejar / Quedar / Estar / Tener / Llevar / Verse / Sentirse Ha dejado dicho que le pases a recoger a las cinco.+ PARTICIPIO

21 noviembre, 2012

MORFOLOGÍA.


MORFOLOGÍA
1. UNIDADES: 1.1. Lexemas: monemas con significado léxico.
1.2. Morfemas: monemas con significado gramatical.
1.2.1. Morfemas independientes o libres: determinantes, preposiciones, conjunciones, etc.
1.2.2. Morfemas dependientes o trabados: precisan de un lexema u otro morfema. 1.2.2.1. Morfemas dependientes derivativos o afijos. Pueden ser:
Sufijos: si se colocan después del lexema. Prefijos: si preceden al lexema. Interfijos o afijos: se sitúan entre los prefijos y sufijos.
1.2.2.2. Morfemas dependientes gramaticales o flexivos: nominales y verbales.
2. PROCEDIMIENTOS DE FORMACIÓN: derivación, composición (unión de dos o más formas libres para constituir una forma compleja) y flexión. Criterios para determinar la estructura de la palabra:
a) sintácticos: según la categoría sintáctica de la base. Ej. prefijo in- negativo sólo con bases adjetivales; in- privativo (equivalente a sin, o des-) con nombres y verbos (incapacitar, inseguridad) .
b) morfológicos: orden de los módulos y palabra ya existente. El orden característico es derivación->composición->flexión. Ej.: cazabombarderos y deslucidamente. ario] A. c) semánticos: significado de la palabra. Ej. contrarrevolucionario[[ contra [rrevolucion] N] N

EJERCICIOS MORFOLOGÍA
1. Análisis morfológico de las siguientes palabras:
a) abusadora; rudeza; acoso; paisanaje; andalusí; salazón; caprino; mayorazgo; cobardía; superespacial; treintañero; ocular; manzanal; asistemático; equifuncional; arrancada; facilitar; aeroclub; contraguerrilla; palaciego; vocerío; velamen
b) ajiaceite; azulgrana; tontiloco; quitaesmalte; rojiblanco; centrocampista; malvender; vasodilatador; trabajoadicto; medialuna; girasol; vivisección; camposanto.